Cinema

Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann convierten su historia compartida en el alma de la nueva cinta “Hasta el fin del mundo” que estrena el próximo 23 de julio en cines. 

Ciudad de México a 16 de julio 2026.  Hay películas que encuentran su fuerza en el guion y otras que se enriquecen con el momento vital de quienes las interpretan. “Hasta el fin del mundo”, el nuevo…

Por Andrés Naime16 de julio de 20263 min de lectura
Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann convierten su historia compartida en el alma de la nueva cinta “Hasta el fin del mundo” que estrena el próximo 23 de julio en cines. 

Ciudad de México a 16 de julio 2026. 

Hay películas que encuentran su fuerza en el guion y otras que se enriquecen con el momento vital de quienes las interpretan. “Hasta el fin del mundo”, el nuevo largometraje dirigido por Emiliano Castro Vizcarra, parece pertenecer a esta segunda categoría. Durante su presentación ante la prensa, Aislinn Derbez, Mauricio Ochmann y el realizador dejaron claro que el proyecto trasciende el romance para convertirse en una reflexión sobre el paso del tiempo, la transformación personal y la permanencia de los vínculos.

La conferencia estuvo marcada por una conversación íntima llevada por la moderadora Linet Puente en torno al proceso creativo. Lejos de centrarse en las inevitables preguntas sobre la relación personal entre sus protagonistas, el encuentro reveló cómo una historia concebida hace varios años terminó adquiriendo un significado distinto cuando finalmente llegó al rodaje. El tiempo, coincidieron, no solo modificó el proyecto, sino también la manera en que cada uno comprendía a sus personajes.

Para Aislinn Derbez, interpretar a Esmeralda representó una oportunidad para mirar hacia atrás y reconocer su propia evolución. La actriz explicó que la distancia entre la primera lectura del guion hace siete años y el inicio de la filmación terminó convirtiéndose en una ventaja creativa, permitiéndole abordar el personaje desde una perspectiva más madura y emocionalmente compleja. Esa transformación, aseguró, terminó impregnando la película de una autenticidad difícil de fabricar.

Mauricio Ochmann describió la experiencia con un tono igualmente reflexivo. El actor recordó que el proyecto permaneció en desarrollo durante más de una década y afirmó que regresar a él en una etapa distinta de su vida convirtió el rodaje en un ejercicio de reconciliación con el pasado. Más que una historia sobre antiguos amores, explicó, la película habla de la capacidad de las personas para evolucionar sin perder aquello que las une. “Siempre hemos sido un equipo”, comentó, resumiendo la confianza que permitió construir las interpretaciones.

Desde la mirada del director, Emiliano Castro Vizcarra, esa conexión fue uno de los elementos que terminaron definiendo el tono de la película. El cineasta confesó que dirigir a dos actores con una historia compartida implicó una sensibilidad especial, aunque también representó una ventaja narrativa. Según relató, hubo escenas cuya intensidad emocional provocaba que, tras escuchar el tradicional “¡corte!”, el silencio se apoderara del set, una reacción que interpretó como señal de que la verdad emocional había encontrado espacio frente a la cámara.

Aunque la conversación inevitablemente derivó hacia las especulaciones que han acompañado la promoción del filme, tanto Derbez como Ochmann evitaron alimentar la narrativa extracinematográfica. Ambos insistieron en que la atención debía permanecer sobre la obra y no sobre su vida privada, subrayando que la relación de respeto y complicidad que hoy mantienen fue precisamente lo que hizo posible afrontar una historia con semejante carga emocional.

Entre los recuerdos más entrañables del rodaje, el equipo destacó las jornadas de filmación en España y el ambiente de colaboración que se construyó entre elenco y producción. Más allá de las locaciones, coincidieron en que el mayor logro fue generar un espacio de confianza donde cada escena pudiera explorarse con honestidad, sin artificios ni reservas.

La promesa que acompañó la presentación fue clara: ofrecer una película que encuentre resonancia en cualquier espectador que haya experimentado la transformación del amor con el paso de los años. Lejos de las convenciones del romance tradicional poco vistas en el cine mexicano moderno, “Hasta el fin del mundo” apuesta por explorar la permanencia de los afectos, las segundas oportunidades y la posibilidad de reencontrarse con uno mismo a través de quienes marcaron nuestro camino.

La cinta se estrena exclusivamente en cines el próximo 23 de julio y encuentren aquí en Cinéxtasis la reseña próximamente.