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“Engendro” es thriller psicológico sazonado con un tinte espeluznante de body horror que explora la lucha de una madre al lidiar con su extraño hijo, que literalmente le está chupando la vida.

Tras el impacto internacional de “Hatching”, Hanna Bergholm regresa a dirigir un largometraje con “Engendro”, una historia que confirma que su interés nunca ha estado en el terror de sobresaltos o…

Por Andrés Naime6 de julio de 20263 min de lectura
“Engendro” es thriller psicológico sazonado con un tinte espeluznante de body horror que explora la lucha de una madre al lidiar con su extraño hijo, que literalmente le está chupando la vida.

Tras el impacto internacional de “Hatching”, Hanna Bergholm regresa a dirigir un largometraje con “Engendro”, una historia que confirma que su interés nunca ha estado en el terror de sobresaltos o imágenes grotescas, sino en explorar las fracturas emocionales y psicológicas que convierten al cuerpo y a la mente en escenarios de transformación. Si su ópera prima examinaba las presiones familiares y la construcción artificial de la perfección,aquíamplía esas inquietudes hacia un relato más ambicioso que reflexiona sobre la identidad, el miedo a la diferencia y la dificultad de encontrar un lugar dentro de una comunidad que exige homogeneidad.

La cinta arranca con la pareja de Saga (Seidi Haarla) y Jon (Rupert Grint) decidiendo hacerse cargo de la antigua casa de su abuela en medio de un bosque finlandés aislado. Al llegar, la casa ya está devastada por la naturaleza, con árboles creciendo en su interior y el suelo de madera pudriéndose. La pareja, inicialmente feliz, está emocionada por vivir allí y renovarla a su gusto después haberla heredada por la abuela de Saga. Para celebrar salen al bosque y tienen sexo apasionado mientras el bosque, como si fuera un ente viviente, escucha y observa. Cuando Saga grita de placer, se siente como una invitación al bosque a entrar en sus vidas.

Corte a nueve meses después, en el hospital local, Saga ha dado a luz a un niño saludable y normal, o eso parece. El recién nacido es extrañamente peludo y tiene algunos rasgos extraños. No se muestra mucho de él, pero hay algo en el ambiente que indica que algo no está bien. Todo empeora a medida que Saga lucha por conectar con el bebé. Teme a “eso”, como lo llama, que bebe su leche mientras él la muerde con tanta fuerza que a menudo sangra. El bebé se niega a comer alimentos normales, por lo que Saga comienza a darse cuenta de lo que “eso” quiere: sangre y carne cruda, como si fuera una criatura del bosque que los rodea e invade en el hogar día a día. Dado el misterioso poder que encierra el bosque cercano y las leyendas sobre trolls que lo habitan, se nos plantea la posibilidad de que algo sobrenatural esté causando la inquietud de Saga.

Como película de terror, resulta más inquietante que aterradora. Hay muy pocos sustos repentinos o momentos perturbadores. Cada vez que se muestra al bebé, casi siempre aparece en silueta. Este recurso es efectivo y aumenta la tensión; como seres humanos, tememos lo que no entendemos y no podemos ver. Es una mezcla de terror psicológico y body horror, sin miedo a ser escandalosa y divertida, a la vez que impacta profundamente en los momentos sangrientos. El humor es negro y surge principalmente de las reacciones animales de Saga hacia su hijo.

Uno de los mayores aciertos de la película reside en la construcción de su universo visual. La dirección de fotografía de Pietari Peltota encuentra un delicado equilibrio entre el realismo cotidiano y una estética casi onírica que nunca termina de abandonar el terreno de lo tangible. La iluminación fría, los espacios abiertos dominados por la naturaleza y los interiores cargados de silencios construyen una sensación de aislamiento permanente. Bergholm utiliza el paisaje no como un simple fondo, sino como una extensión emocional de sus personajes. La naturaleza parece observarlos, envolverlos e incluso responder a sus conflictos internos, reforzando la impresión de que el entorno participa activamente en el relato.

Con Engendro, Bergholm confirma que pertenece a la generación de cineastas capaces de utilizar el terror como un vehículo para explorar conflictos profundamente humanos. La cinta sin duda generará opiniones encontradas, ya que se mueve entre lo psicológico y lo sobrenatural. Algunos desearán que sea menos intensa, mientras que otros preferirán que explore más lo sobrenatural. Es una película de terror que vale la pena ver, aunque solo sea para ver a Ron Weasley en el Bosque Prohibido.

“Engendro” es thriller psicológico sazonado con un tinte espeluznante de body horror que explora la lucha de una madre al lidiar con su extraño hijo, que literalmente le está chupando la vida.