Realmente nunca volverás a ver las dietas de la misma manera. Siento que todos en algún momento de nuestra vida hemos deseado cambiar nuestra imagen física y ser un mejor “yo”. Natalie Erika James, la directora de “Relic: Herencia maldita” y “Departamento 7A”, dirige esta perturbadora película de terror visceral protagonizada por Midori Francis. No cabe duda de que se trata de una propuesta de terror sobrenatural memorable, con la cual el espectador pondrá a prueba si es capaz de soportar su propuesta profundamente repugnante y grotesco.
La cinta se centra en Hana (Francis), una brillante estudiante de medicina cuya aparente estabilidad esconde años de inseguridad, culpa y una profunda insatisfacción con su propio cuerpo. Sin embargo, posee la fortaleza necesaria para tomar el bisturí y diseccionar cadáveres durante los trabajos en grupo.
En sus tiempos libres se esfuerza mucho en el gimnasio para bajar el poco sobrepeso que tiene, lo que es un tema que su madre no deja de recordarle, y por ello tiende a darse atracones nocturnos frente al refrigerador a escondidas y después tirar toda la evidencia por el ducto de la basura.
Para celebrar su cumpleaños sale con sus compañeras a un bar donde se reencuentra con una vieja amiga, Melissa (Annie Shapero), que ha perdido tanto peso que resulta casi irreconocible. Le confiesa que su secreto es una extraña pastilla de moda para adelgazar, la cual contiene un misterioso ingrediente de aspecto polvoso, y le regala un par para que pruebe su eficiencia.
Milagrosamente si funcionan pero su costo está por los cielos. Así que decide analizarla en el laboratorio escolar y se da cuenta que su ingrediente secreto son cenizas humanas, en concreto los restos incinerados de personas, por lo que se le ocurre un plan ingenioso para crear su propia versión casera utilizando uno de los cadáveres que le han asignado en sus estudios.
Al paso que pierde peso, gana la confianza necesaria para iniciar una relación romántica con Alanya (Madeline Madden), la entrenadora física por quien Hana desarrolla una intensa atracción y que representa el ideal de perfección al que desesperadamente aspira. Todo podría decirse es color de rosa hasta este punto. Pero justo ahí, comienza a ser perseguida por el espíritu de la persona cuyas cenizas ha consumido, convirtiendo su búsqueda de aceptación en una auténtica pesadilla sobrenatural.
Pocas cineastas contemporáneas entienden el horror como una extensión de los conflictos emocionales con la precisión deErika James. Tras demostrar en su película anterior la capacidad de transformar el trauma familiar en una experiencia profundamente inquietante, la directora y guionista australiana vuelve a confirmar que el género del terror puede contener una enorme sensibilidad dramática. Aquí, el body horror sirve como una poderosa metáfora sobre la vergüenza, la identidad y la devastadora presión que ejerce la cultura contemporánea sobre la imagen corporal. El resultado es una película incómoda, feroz y sorprendentemente humana que te hará valorar la importancia de no buscar soluciones fáciles para los problemas, ya sean externos o internos.
Lo ingenioso del guion es que usa lo paranormal como una forma de catarsis para tocar temas que, en otros géneros, podrían verse como una burla o quitarles importancia. Mientras el espíritu se mete más y más en la vida de Hana, la obliga a enfrentar no solo el horror paranormal que desató, sino también las heridas emocionales que han marcado toda su vida con su familia, amigos y parejas, lo que la lleva a un deterioro psicológico extremo. La película muestra cada relación como un reflejo de las presiones sociales y familiares que alimentan la autodestrucción de Hana.
Francis ofrece una interpretación compleja y sin precedentes. Evita caricaturizar el sufrimiento psicológico asociado con los trastornos alimenticios y construye un personaje frágil. Con extraordinaria naturalidad, transmite la contradicción entre el deseo de aceptación de Hana y su incapacidad para reconciliarse consigo misma. Esto permite al espectador comprender cada decisión de Hana, aun cuando éstas conduzcan inevitablemente al desastre. Esto confirmado por la psicóloga Alejandra Palomera en una plática sobre la presión estética, la relación con nuestro cuerpo y los desafíos que enfrentamos en torno a la salud mental y los Trastornos de la Conducta Alimentaria, ya que existen personas que logran bajar de peso pero siguen siendo perseguidas por los fantasmas de su imagen corporal cuando estaban con sobrepeso.
“Insaciable” va más allá de denunciar la cultura de las dietas y la obsesión por la delgadez. Explora con inteligencia la relación entre identidad, deseo y autopercepción. Erika James nos presenta una historia con capas dramáticas, donde el verdadero monstruo surge de la culpa y la autoexigencia. Nos desafía a enfrentar una incómoda realidad que, al manifestarse en secreto, se vuelve grotesca. Esta es una de las propuestas de horror psicológico y corporal más estimulantes y sofisticadas del año.





