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“Teléfono Negro 2” retoma la trama original con maestría, añadiendo más suspenso, terror psicológico y una nueva mitología thriller sobrenatural. 

Después de mucha expectativa por fin se estrena “Teléfono Negro 2”, ofreciendo una expansión escalofriante de la franquicia al incorporar un nuevo estilo onírico, visualmente inventivo, con actuaciones más sólidas por los protagonistas juveniles y obvio el temible asesino “El Raptor”.

La historia comienza en 1957 en un remoto campamento cubierto de nieve. Al principio, parece desconectado de todo lo anterior pero los coguionistas Joe Hill, Derrickson y C. Robert Cargill lo conectan todo pronto. La cinta arranca años después de la muerte de “El Raptor” (Ethan Hawke), pero Finney (Mason Thames) todavía está luchando con el trauma de su secuestro, escape, matarlo y la experiencia con lo sobrenatural. Su forma de lidiar con la ansiedad reprimida es iniciando peleas con otros niños en la escuela y fumando marihuana; una similitud muy fuerte al compararse con el alcoholismo de su padre.

Al mismo tiempo, la hermana clarividente de Finney, Gwen (Madeleine McGraw), está teniendo sueños inquietantes, sobre El Raptor y otros sobre niños asesinados en un campamento juvenil cristiano en las Montañas Rocosas, donde su difunta madre fue consejera. Gwen convence a Finney y a su tierno galán Ernesto (Miguel Mora) para ir de incógnito al campamento como “consejeros en entrenamiento”, pero sus sueños aumentan en peligro e intensidad después de que llegan y se ven atrapados por una tormenta de nieve junto con el dueño del campamento, Armando (Demián Bichir) su sobrina Mustang (Arianna Rivas) y una pareja devotamente cristiana Barb (Maev Beaty) y Ken (Graham Abbey). 

De las novedades en esta ocasión es que la mayor parte de la historia se desarrolla en los sueños de Gwen, con repercusiones que trascienden al mundo real, en un estilo de “Pesadilla en la calle del infierno”. El Raptor, efectivamente, está muerto (no es spoiler, ya que falleció en la primera película). Sin embargo, su fantasma solo es visible para Gwen mientras duerme.

Scott Derrickson, reconocido también por dirigir “Doctor Strange” y las secuelas de “Siniestro”, eleva visualmente los sueños de Gwen, presentándolos como películas snuff retro filmadas en Super 8. La colaboración entre Patti Podesta, Diseñadora de Producción, y Pär M. Ekberg, Director de Fotografía, evoca con maestría las cintas slasher de los 80s, manteniéndose fiel al estilo visual distintivo de Derrickson.

Incluso su coguionista, C. Robert Cargill, contribuye a que esta secuela sea tan aterradora como su predecesora, al tiempo que añade una capa adicional de profundidad a la narrativa. Derrickson nos da una expansión escalofriante del material original, basada en una historia corta de Joe Hill (también conocido como Joseph Hillstrom King, el hijo de Stephen King).

En fin, “Teléfono Negro 2” tiene mucho que ofrecer: El ojo de Derrickson para crear atmósferas es impresionante, y las maduras actuaciones de Thames, McGraw, que sumadas a las de Bichir, son fantásticas. Los paisajes nevados, diseñados con una belleza desoladora, añaden un toque único a la película. Además, hay varios sustos efectivos que podrían convertir esta historia en una franquicia exitosa y duradera. 

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