“Cumbres Borrascosas” convierte la historia clásica en un torbellino visual para los sentidos donde la pasión arde con sensualidad desbordada por parte de sus protagonistas con la música de Charli XCX de fondo.
Por fin, llega cines la tan esperada, adaptación de la novela clásica, “Cumbres Borrascosas” dirigida y producida por Emerald Fennell, basada en la novela homónima de 1847 de Emily Brontë. Margot Robbie y Jacob Elordi son el casting perfecto para los papeles de Heathcliff y Catherine, uno de los tórridos romances más famosos y condenados de la literatura gótica. Cabe mencionar que Margot es coproductora de la cinta, lo cual aseguró que todos los detalles estén cuidado al máximo.

La historia arranca con el señor Earnshaw (Martin Clunes), un granjero caballero, llevando a un niño de la calle a su casa de nombre “Cumbres Borrascosas”, que hace unos ayeres era majestuosa y ahora se encuentra en ruinas. La hija pequeña de Earnshaw, Catherine o Cathy (Charlotte Mellington), adopta como mascota inmediatamente a este jovencito desaliñado (Owen Cooper) y lo llama Heathcliff, como su hermano muerto. Inmediatamente se vuelven inseparables, para disgusto de la actual contratada compañera de Cathy, Nelly (Vy Nguyen).

Incluso al crecer, Cathy (ahora Robbie) y Heathcliff (ahora Elordi) nunca se separan, sabemos que se aman pero nunca lo admiten. Y Nelly (ahora Hong Chau) sigue dolida por su relegación a la servidumbre doméstica. No es hasta que Edgar Linton (Shazad Latif) y su pupila, Isabella (Alison Oliver), se mudan a “Thrushcross Grange”, la finca junto a “Cumbres Borrascosas”, que la consentida y testaruda Cathy provoca un cambio radical en la vida de todos.

Cathy, creyendo que la riqueza la llevaría a la felicidad, acepta casarse con el adinerado Edgar en un arranque de ira, aunque en el fondo se arrepiente. Pero ya es tarde, pues Heathcliff se marcha con el corazón destrozado. Con el tiempo, la opulencia y la riqueza llegan a la vida de Cathy, brindándole una felicidad parcial, pero nunca la verdadera dicha. Su corazón anhela el regreso de Heathcliff, y su deseo se cumple años después. Heathcliff regresa millonario, decidido a recuperarla a cualquier costo, incluso involucrando a Isabella despiadadamente en sus retorcidos planes.

La actriz Emerald Fennell debutó como directora y guionista con la brillante cinta “Promising young woman”, donde subvertía los códigos cinematográficos del romance para contar una historia de violación y venganza. De ella salió más que airosa y eso le dio aplomo para afrontar su segunda película, “Saltburn”, con mucha más fuerza y estilo.

En su adaptación de “Cumbres Borrascosas”, Fennell nos ofrece una versión muy personal que captura la esencia gótica de la novela original. Incorpora referencias visuales y textuales a las páginas de la novela, y realza el elemento fantasmal del relato con una sensualidad desbordante. Las actuaciones de Robbie y Elordi son perfectas para estos amantes condenados a sufrir, y los espectadores de las salas de cine seguramente se encontrarán usando muchos Kleenex’s ante las adversas situaciones que enfrentan Cathy y Heathcliff.

La dirección de fotografía de Linus Sandgren entrega un estilo gótico mezclado con lo moderno que luce fabuloso y funciona asombrosamente bien. Ese audaz look visual, junto con la dirección de Fennell, dan como resultado magníficas tomas y escenas que parecen enmarcadas y colgadas en la pared de un museo. Azules profundos, carmesíes intensos y acentos dorados contrastan con el gris melancólico y deliciosamente gótico del escenario, donde llueve o nieva casi constantemente. Es increíblemente elegante.

Las sutiles referencias visuales a “Lo que el viento se llevó” (en particular ese póster de los dos a punto de besarse y el momento en que Heathcliff se marcha tras enterarse del compromiso de Cathy con Linton con el telón de fondo de una puesta de sol roja quemada) evocan un guiño y tributo a los clásicos que encajan en la paleta visual más amplia de la película.

Si aún así necesitan otro atractivo para ir a ver la cinta, basta con decirles que Charli XCX realizó varias canciones originales para la misma. Ella ha afirmado en entrevistas que el guion evocaba imágenes de “Inglaterra, los páramos, el barro, el frío”, así como “determinación y coraje”. Explicó que se sintió atraída por el proyecto y quería sumergirse en un mundo que se sintiera innegablemente crudo, salvaje, sexual, gótico, británico, torturado y lleno de frases, puntuación y gramática auténticas. De ahí salen las fantásticas canciones: “Chains of love”, “House” y “Wall of sound”.
En fin, esta versión de “Cumbre Borrascosas” debe admirarse en la pantalla grande por no temerle al melodrama desenfadado, manteniendo al máximo una dirección de arte ejemplar, permitiendo la exploración de personajes ridículos y grotescos, y la consciente intensión de unir los conceptos de amor y muerte, celos y sacrificio. En este sentido, esta versión ejemplarmente goza de un erotismo tanático, síntoma de una época en la que la agonía, la explotación y la crueldad eran un torbellino espectacular tan humillante como seductor.

