Con “Líbralos del mal”, el director Osgood Perkins nos regala nuevamente una cinta de suspenso, y terror, sobrenatural, original e inquietante que deja mucho de qué platicar después de verla.
El director Osgood Perkins sigue con el estreno de su nueva película sobrenatural, “Líbralos del mal”, consolidando su reputación como un director de terror indie que entrega consistentemente cintas originales y fuera de lo común. Sus trabajos anteriores, “Longlegs” y “The Monkey”, han demostrado su habilidad para crear experiencias cinematográficas escalofriantes que dejan al público con los pelos de punta, ya sea por el suspenso o por las criaturas fantasmagóricas que aparecen en sus películas.

Este tipo de películas ponen a su servidor en un predicamento, ya que revelar cualquier detalle de la trama sería arruinar la experiencia para los espectadores. Por lo tanto, escribir sobre ellas se vuelve bastante complicado.

La cinta se arranca cuando Liz (Tatiana Maslany) y Malcolm (Rossif Sutherland) quienes llevan aproximadamente un año juntos deciden pasar un fin de semana en la remota cabaña de él en medio del bosque. Liz en una reveladora conversación telefónica con su amiga Maggie (Tess Degenstein) nos da todos detalles sobre la relación y de como Liz cambió su vida como artista bohemia en una novia ejemplar y muy enamorada. Bromeando Maggie le dice que tenga cuidado en irse a una cabaña escondida en las montañas.

En el camino a la cabaña presenciamos una peculiar plática entre Liz y Malcolm que deja claro son una pareja que se ama pero es difícil para ella creer que todo es como un cuento de hadas. La dinámica entre ambos tiene sus rarezas, silencios incómodos y pequeñas fricciones, pero nada fuera de lo normal de toda pareja. Al llegar a la cabaña nos damos cuenta que no una cabaña normal, es lujosa y grande. Y con un diseño muy particular arquitectónicamente con muchos pisos y esquinas puntiagudas pero lo que resalta son sus enormes ventanales viendo al bosque y que no hay puertas con cerraduras. Malcolm al mostrarle la cabaña le cuenta que ha sido de su familia desde hace muchos años y que la cabaña de enfrente es de su primo Darren (Birkett Turton) que es muy antipático. Al término de la cena, Darren llega con su ligue de esa noche, la hermosa Minka (Eden Weiss), para desearles una buena noche y hablar un tema en privado con su primo.

En ese momento sola con Minka, Liz puede darse cuenta ella está muy drogada pero logra decirle que el pastel de chocolate que la cuidadora de la casa les dejó sabe muy mal. Cuando se marchan las visitas Liz y Malcolm están listos para por fin tener una noche romántica, pero no sin que antes Malcolm forza delicadamente a Liz a probar el pastel, el cual resulta no estar tan malo. De ahí en adelante Liz empieza a sospechar que no están solos en la cabaña y que hay algo raro. Y raro es poco para describir todo lo que se viene a continuación y que obviamente no les spoilearé.

Con la dirección de fotografía de Jeremy Cox, Perkins envuelve tanto a Liz como a la audiencia en un incómodo mood de suspenso. Cox usa encuadres incompletos, sombras y espacios vacíos para crear una sensación constante de desorientación, claustrofobia y verdadero suspenso sobre lo que está pasando. Y además con la brillante actuación de Maslany, la cinta llega a niveles de suspenso alucinantes.
La decisión consciente de Perkins de que “Líbralos del mal” fuera completamente libre de sobresaltos es parte de lo que la hace tan diferente a las películas típicas de Hollywood y por lo cual es imprescindible verla en la pantalla grande. Aunque hay algunos, son tan sutiles que requieren mucha atención. Es evidente que Perkins sabe cómo asustar, y con esta película, logra un terror diferente, original e inquietante.

