“Undertone: Frecuencia maldita” es una cinta de terror única en su tipo al ser un terror auditivo y atmosférico de gran calidad. El terror nace de las imágenes que los escalofriantes sonidos crean en nuestra mente.

La ópera prima del director Ian Tuason, “Undertone: Frecuencia maldita” es el mejor ejemplo de cómo el género de terror sirve de semillero para explotar el gran potencial de los cineastas. Está inquietante e innovadora cinta está protagonizada por Nina Kiri en lo que es, esencialmente, un excepcional monólogo en una única locación; la cinta emplea un brillante diseño sonoro, movimientos de cámara de gran precisión y el uso del espacio negativo para amplificar la incertidumbre ante “lo sobrenatural” y el resultado puede llegar a ser escalofriante.

Toda la cinta se sitúa en la casa de Evy (Kiri) en Canadá, cuya madre (Michèle Duquet) padece una enfermedad terminal, se encuentra postrada en cama y ha perdido el habla. Evy es locutora de pódcast que toca temas siniestros junto a su amigo Justin (Adam DiMarco) quien actualmente vive en Londres. Él, al igual que la mayoría de los personajes, nunca aparece en pantalla, sino que solo se le escucha.

Mientras Evy atiende a su madre, ella y Justin graban el pódcast en zonas horarias correspondientes; de ahí que Evy se vea obligada a permanecer despierta hasta “La hora de las brujas, es decir las 3 de la madrugada, un momento intrínsecamente inquietante, para grabar los nuevos episodios del programa.

En el episodio que nos toca presenciar Justin recibe un email con lo que presuntamente son mp3 con una maldición para quien los escucha. Cuando comienzan a reproducirlos se escuchan las voces de una pareja: Mike (Jeff Yung) y Jessa (Keana Lyn Bastidas), quien está embarazada. Él cuenta que ella ha estado hablando mientras duerme, así que la graba para demostrarlo. Todo parece bastante inofensivo… hasta que deja de serlo. Ella murmura cosas, y de fondo se oyen extraños ruidos de golpes, canciones infantiles y otros sonidos; mientras tanto, Justin elabora teorías sobre mensajes demoníacos ocultos en los archivos de audio si se reproducen en reversa. 

A Evy le resulta cada vez más difícil mantener el papel de la persona escéptica que insiste en que “seguramente debe haber una explicación lógica para todo esto”, especialmente cuando algunas de esas rarezas comienzan a reflejar las extrañas experiencias que ella misma vive a las 3 de la mañana, con su madre agonizando lentamente en el piso de arriba: grifos que se abren solos, luces que parpadean y la revelación de que Evy también está embarazada. Aún más inquietante resulta el hecho de que Evy comienza a perderse en oscuras espirales de investigación en Wikipedia y a garabatear sin sentido en papeles con crayones. De ahí en adelante nos embarcamos en una montaña rusa de terror sonoro que ha fascinado a miles en el circuito de festivales. 

La historia detrás de la película es que  comenzó como una obra radiofónica sobre metrajes encontrado, algo que resulta absolutamente evidente: Tuason y su equipo de sonido utilizan el espacio sonoro de manera cuidadosa y deliberada, concibiéndolo como un ámbito narrativo con entidad propia. 

Cuando Evy se coloca sus auriculares de aspecto lujoso, nosotros, el público, nos adentramos en ese espacio impoluto y con cancelación de ruido que ella habita; cuando comienza a percibir sonidos que podrían ser reales o no, desde las grabaciones del matrimonio maldito hasta las intervenciones telefónicas en un podcast que parecen provenir de personas poseídas, nosotros también los escuchamos, aprovechándose la totalidad del espacio sonoro para lograr un efecto plenamente estremecedor.

En esencia, “Undertone: Frecuencia maldita” brilla al esquivar los sustos baratos, optando en cambio por una acumulación lenta y angustiante de tensión a través de efectos sonoros magistrales y un encuadre elocuentemente desequilibrado. Al mismo tiempo, nos deja con la duda de si las experiencias del personaje principal son producto de una paranoia extrema alimentada por los temas del podcast o si realmente hay una historia paranormal o satánica en su casa. 

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