Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124
Physical Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124

El director escocés David Mackenzie nos ha dado muchas cintas excepcionales como “Nada que perder” o “El intermediario” y “Zona de riesgo” no se queda atrás. Ahora nos ofrece un thriller de acción militar sobre un asalto bancario lleno de giros inesperados, tensión y ritmo vertiginoso que, sabiamente, no intenta reinventar el género, pero que está hábilmente filmado con un elenco de primer nivel.

La trama sigue a Will Tranter (Aaron Taylor-Johnson), un mayor del ejército británico que sirvió en Afganistán hace una década. Formó parte de la unidad de Desactivación de Artefactos Explosivos (EOD, por sus siglas en inglés). Sin embargo, en la actualidad, trabaja en Londres.

Esto es debido a que durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi llevó a cabo el llamado “Blitz”, en el que lanzó miles de artefactos explosivos sobre Londres en 1940. Muchos de ellos no explotaron y quedaron enterrados entre los escombros de las bombas. Por lo tanto, no es raro encontrar estos artefactos explosivos durante las excavaciones y, que en esta ocasión, Tranter lidere un equipo encargado de desactivar estas armas, capaces de arrasar manzanas enteras.

Un día, cuando se encuentra un artefacto explosivo en el céntrico barrio de Westminster, en Londres, Karalis (Theo James), un ladrón de alto nivel, aprovecha la oportunidad para hacer un gran asalto a un banco de la zona. La oportunidad es perfecta porque, para que el equipo de desactivación de explosivos (EOD) haga su trabajo, es necesario evacuar toda la manzana y cortar la luz, desactivando así las alarmas y la seguridad del banco, lo que permite a Karalis y su equipo entrar sin ser detectados.

Como en cualquier película sobre asaltos, nunca es tan fácil. La policía, bajo el mando de la superintendente jefe Zuzana Greenfield (Gugu Mbatha-Raw), acordonó inmediatamente la zona y comenzó a evacuar los barrios cercanos, así que el plan puede ser que falle.

Lo más notable de la película es la brillantez del guion de Ben Hopkins, que la eleva por encima de una simple persecución policial. La tensión de la bomba sirve como un dispositivo narrativo que permite explorar diferentes partes de la ciudad, conectar personajes aparentemente inconexos y construir un rompecabezas criminal lleno de giros de tuerca que mantiene al espectador enganchado hasta el final. También hay que mencionar que la dirección de fotografía de Giles Nuttgens es impecable.

La rivalidad indirecta entre los dos protagonistas sostiene buena parte de la tensión dramática. Su carisma salta de la pantalla y se adaptan a la dirección sobria de Mackenzie. Es de aplaudir que ni las actuaciones ni la dirección pretenden reinventar el género de asaltos, pero sí demuestra cómo una ejecución impecable puede transformar una premisa familiar en una experiencia absorbente.
“Zona de riesgo” es sin lugar a duda uno de los thrillers más sólidos y entretenidos de 2026. Es una película que entiende perfectamente el valor del ritmo, la construcción del suspenso y la fuerza expresiva de la imagen cinematográfica. Un thriller elegante, tenso y visualmente fascinante que confirma que David Mackenzie sigue siendo uno de los directores más interesantes dentro del cine comercial contemporáneo.