Cinema

“Evil Dead: En llamas” es un sangriento, salvaje y grotesco festín aderezado con mucho humor negro. Sin duda la mejor entrega de la saga. Corran a verla, pero con el estómago vacío.

Dos años después de “Evil Dead: Rise” de Lee Cronin, la segunda entrega de la saga de terror de Sam Raimi, “Evil Dead: En llamas” ya está oficialmente en cines. Ahora dirigida y coescrita por el…

Por Andrés Naime9 de julio de 20263 min de lectura
“Evil Dead: En llamas” es un sangriento, salvaje y grotesco festín aderezado con mucho humor negro. Sin duda la mejor entrega de la saga. Corran a verla, pero con el estómago vacío.

Dos años después de “Evil Dead: Rise” de Lee Cronin, la segunda entrega de la saga de terror de Sam Raimi, “Evil Dead: En llamas” ya está oficialmente en cines. Ahora dirigida y coescrita por el francés Sébastien Vaniček, continúa la historia que involucra el Necronomicon, o Libro de los  muertos, posesiones, motosierras y muchos galones de sangre. Esta entrega fluye por el universo creado por Raimi con mucho brío y dándolo todo, resultando en una de las mejores entregas de Evil Dead hasta el momento. 

La masacre arranca, digo, la cinta empieza con un prólogo en el lago del final de “Evil Dead: Rises” presagiando el terror y la violencia gráfica que se nos avecina, antes de presentar a Alice (Souheila Yacoub), una inmigrante francesa que recientemente perdió a su esposo, Will (George Pullar), en un horrible accidente automovilístico en el que estuvo involucrado un demonio. 

Mientras que la afligida familia de Will lo recuerda como un esposo e hijo amoroso, Alice conoce la verdad mucho más oscura de su marido. A puerta cerrada, él era violento y abusivo, dejándole cicatrices físicas y emocionales; nadie de su círculo cercano está dispuesto a reconocerlo, ni defender a Alice. 

Tras el funeral, Alice acepta pasar el fin de semana con los padres de Will, Edgar (Erroll Shand) y Susan (Tandi Wright), su tío hermano Joseph (Hunter Doohan), la encantadora novia de Joseph, Thya (Luciane Buchanan), y la abuela de la familia, Polly (Maude Davey), en la casa de campo donde se casó con Will. Las viejas rencillas y resentimientos familiares pronto afloran a la superficie, mientras Alice se ve cada vez más marginada por las mismas personas que se niegan a creer el abuso que sufrió durante su matrimonio.

No quiero spoilear cómo todo este drama familiar se entrelaza con el Libro de los Muertos, pero les aseguro que no pasa mucho tiempo antes de que los poseídos por el mal toquen a la puerta. El Libro de los Muertos desata su maldición demoníaca sobre la familia y sus miembros comienzan a ser acechados por los No-Muertos intentando transformarlos en parte de ellos. Atrapados en una casa en ruinas, con horrores indescriptibles acechándola, Alice y su familia política deben enfrentarse tanto al trauma de su pasado como a la violencia sobrenatural más brutal que la franquicia haya desatado jamás si quieren sobrevivir a la noche.

El enfoque de Vaniček para con la serie es desenfrenado. Ha creado una película llena de terror de principio a fin y repleta de escenas espeluznantes. La película entera es una experiencia trepidante y llena de energía. Parte de esa energía proviene de una banda sonora electrónica que pulsa constantemente y se siente como un elemento novedoso. Pero junto a ese sonido eléctrico, encontramos una dirección de fotografía dinámica por parte de Phillip Lozano.

Pero lo que más destaca es que la película no se limita a ser la película intermedia entre “Rise” y la próxima en estrenarse “Wrath”. Resulta entretenida por sí misma, a la vez que utiliza aspectos de la mitología de la saga, junto con un conmovedor drama familiar. Algo que no todas las franquicias de terror logran.

Los personajes están bien construidos, se integran a la perfección como una unidad familiar e incluso resultan creíbles. La actuación de Yacoub en el papel de nuestra protagonista es fantástica. Interpreta a un personaje con el que el público puede empatizar fácilmente. Está a punto de descubrir su fuerza, y su viaje es un aspecto realmente cautivador de la película.

A fin de cuentas, “Evil Dead: En llamas” es tremendamente divertida, inquietante por sus sustos y está llena de personajes fascinantes. Es un verdadero baño de sangre que, por lo poco probable que suene, es muy divertida con su humor negro. Si son afines a las cintas de terror, les aseguro que la disfrutarán mucho. Eso sí, no coman antes de verla, vayan con el estómago vacío… me lo agradecerán después.