“Jugada maestra” es una sátira elegante sobre la ambición y el poder, impulsada por el carisma arrollador de Glen Powell. 

“Jugada maestra”, el segundo largometraje del guionista y director John Patton Ford, inspirado en la clásica comedia británica de los años 40s “Kind Hearts and Coronets”, ofrece farsa o sátira llena de humor negro que consolida a Glen Powell como un multifacético y carismático actor moderno. 

La historia comienza con Becket Redfellow (Powell) en el corredor de la muerte de una prisión de Nueva York, a menos de una hora de su ejecución.  Le relata su historia a un sacerdote, comenzando por cómo su madre, Mary Redfellow (Nell Williams), fue repudiada por su adinerada familia al quedar embarazada muy joven y negarse a abortar.  

Como resultado, fue desterrada y lo crió sola con mucho amor, aunque con pocos recursos.  A pesar de sus limitaciones, le enseñó todo lo que sabía sobre ser millonario y se aseguró de que tuviera una vida feliz. Becket heredó el talento de su madre para el tiro al arco y también tocaba el piano con gran elegancia.  Estas habilidades llamaron la atención de Julia, una compañera de escuela rica que se convirtió en su primer amor. Sin embargo, su romance fue fugaz. En su lecho de muerte, su madre le hace prometer que regresará y reclamará lo que le corresponde. 

A pesar de quedar huérfano, la familia de Becket lo sigue ignorando y el Estado lo envía a vivir con padres adoptivos. Siendo ya un adulto, Becket trabaja en una sastrería en Nueva York. Tras un encuentro fortuito con Julia (Margaret Qualley), Becket decide cumplir la promesa que le hizo a su madre y planea asesinar a sus primos, tías y tíos para heredar los 28 mil millones de dólares de su malvado abuelo, Whitelaw Redfellow (Ed Harris). 

Con un humor negro y una ejecución impecable, Becket realiza ingeniosamente sus asesinatos mientras evade al FBI y la seducción de la ya casada Julia. Después del primer asesinato su tío se arrepiente de cómo trató a su hermana y por ende a él, y lo lleva a trabajar consigo a Wall Street gracias al nepotismo, pero Becket no se detendrá ahí en su venganza. 

Afortunadamente logra seguir con su plan sin ser atrapado, pero al mismo tiempo, también sus acciones provoca algunas reflexiones bien pensadas sobre la obsesión y la codicia, mientras Becket sopesa si las montañas de dinero pueden realmente añadir felicidad a una vida que ya es plena y exitosa.

Qualley y Powell tienen una química innegable lo cual se agrade. Todos los asesinatos y los personajes de los familiares son muy excéntricos y por ende resultan en muertes muy simpáticas para mantener el humor negro que caracteriza al estilo de dirección de Ford como lo vimos en su primera cinta “Emily la criminal” que protagonizó Aubrey Plaza. 

A fin de cuentas, “Jugada maestra” ofrece mucho para disfrutar y reflexionar. Las decisiones morales de Becket, o la falta de ellas, terminan por perjudicarlo, y el final, con un guiño satisfactorio al público, ofrece un comentario que invita a la reflexión sobre la acumulación de riqueza por parte de la clase dominante estadounidense actual y otros temas tan importantes como la codicia, el nepotismo, el mérito y la moral. 

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