“Buena suerte, diviértete, no mueras” es una historia de ciencia ficción surrealista súper divertida e inteligente con humor negro que te atrapa y te deja con ganas de verla otra vez.

El título enigmático “Buena suerte, diviértete, no te mueras” no da ni una pista de que se trata de una película sobre un viajero en el tiempo que intenta salvar a la humanidad. Dirigida por Gore Verbinski y escrita por Matthew Robinson, esta película logra un equilibrio perfecto entre una aventura de ciencia ficción entretenida y una historia que invita a la reflexión con una moraleja. Es un espectáculo cautivador y maravillosamente peculiar, que presenta una visión sorprendentemente oscura de un sombrío futuro ciberpunk.

La trama arranca inmediatamente sin preludios. A las 10:10 p. m. en punto, un hombre desaliñado y extrañamente vestido irrumpe en la cafetería “Norm’s” de Los Ángeles, que a esa hora resulta estar totalmente lleno. Inicialmente, los clientes optan por ignorar la intrusión, pero el Hombre del Futuro (Sam Rockwell) enseguida comienza un largo discurso en el que afirma haber viajado desde el futuro para cumplir una importante misión para derrocar al enemigo que acabará con los humanos: Este “personaje” es la inteligencia artificial a través de su manipulación de las redes sociales.

En medio del bullicio del restaurante, debe reunir un equipo de los comensales para evitar un apocalipsis inminente desatado por el nacimiento de una Inteligencia Artificial rebelde. Para ganarse su confianza, demuestra un conocimiento extraordinario de estos clientes: recuerda sus nombres, identifica sus posibles fortalezas y debilidades, e incluso predice sus acciones.

Esta es la 117ª vez que el Hombre del Futuro emprende esta misión. Cada intento previo ha terminado en fracaso, lo que lo obliga a pulsar un botón de reinicio y empezar de cero. A pesar de estos numerosos reveses, nuestro protagonista sigue convencido de que la clave del éxito radica en identificar la combinación perfecta de aspirantes a héroes en esa cafetería. 

Para este intento, el Hombre del Futuro consigue convencer a que se unan a la tímida Susan (Juno Temple), el sarcástico Scott (Asim Chaudhry), el boyscout Bob (Daniel Barnett), la incrédula Marie (Georgia Goodman) y la pareja de maestros formada por Mark (Michael Peña) y Janet (Zazie Beetz). Ingrid (Haley Lue Richardson), una muchacha vestida de princesa que parece haber pasado por un mal día, también se ofrece como voluntaria. El Hombre del Futuro la rechaza al principio, pero el destino interviene y, a regañadientes, accede. Gracias a varios flashbacks vamos conociendo poco a poco la vida de los personajes y como llegaron a dar a la cafetería. No todos de estos soldados elegidos para participar en la revolución contra la IA sobrevivirán. Pero su primer logro será salir con vida de la cafetería sin que la policía los atrape. 

Como espectador, te atrapa fácil la trama y la aventura de estos héroes inesperados. La película toma prestados elementos de cintas como “12 Monos”, “Terminator”, “Hechizo del tiempo”, “Matrix” y “¡Sobreviven!”. El guión de Robinson se inspira en estas películas y en ideas que han evolucionado y reaparecido en la literatura de ciencia ficción por décadas. Sin embargo, la dirección de Verbinski y la dirección de fotografía de James Whitaker le dan un toque único, creando una cinta punk rock refrescante con un aire satírico que te saca carcajadas. A pesar de su humor, la narrativa conserva una angustia existencial que se siente bajo la superficie.

La película advierte sobre los peligros potenciales de las redes sociales, la IA y la realidad virtual. Verbinski obliga a los espectadores a reflexionar sobre cómo la IA ya está distorsionando nuestra percepción de la realidad. El consumo pasivo de medios digitales está acelerando el declive generalizado del pensamiento crítico, facilitando la proliferación de la desinformación y la manipulación de las masas.

Verbinski mantiene al espectador en vilo sobre la cordura y la veracidad del protagonista a medida que avanza la misión. Sus objetivos, su motivación y su cordura resultan siempre un tanto enigmáticos. Aun así, logra cultivar un sentimiento de lealtad entre los integrantes de su peculiar equipo. Rockwell encabeza un reparto estelar. Ingrid, interpretada por Richardson, es un misterio que debe resolverse, y ella ofrece una actuación sólida. Peña cumple con creces en su papel de héroe reacio.

Les recomiendo ampliamente que no se pierdan “Buena suerte, diviértete, no te mueras”.  Les aseguro que pasarán una tarde muy entretenida viendo una historia inteligente, actual y salvajemente original sobre la Inteligencia Artificial que podría estar ocurriendo en este mismo instante. 

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