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“Armand: Una acusación peligrosa” es la definición perfecta de cine de autor. La cinta brilla por la sensibilidad de sus actuaciones, la valentía de su guion y la dirección elegante, dramáticamente visual, que hace años no se veía en la pantalla grande. 

“Armand: Una acusación peligrosa”, la ópera prima de Halfdan Ullmann Tøndel, es un poderoso drama psicológico donde lo real y lo imaginario se fusionan en una narrativa absorbente. La actriz Renate Reinsve ofrece una interpretación valiente y desbordante como la madre de Armand en una película llena de matices tonales, donde se plantea si el comportamiento de los niños no deja de ser un reflejo del de los adultos. 

La trama arranca con un auto corriendo a toda velocidad como si la vida de quien conduciera dependiera de ello. Rápidamente vemos que es una hermosa mujer que tiene que llegar a una cita en una escuela. Esa escuela es tan antigua y al parecer con poco mantenimiento que está llena de desperfectos como humedad en las paredes hasta que una alarma de incendios se enciende cada par de minutos. Nos enteramos de que la mujer conduciendo es Elizabeth (Renate Reinsve), quien es citada a una reunión sobre su hijo Armand, de seis años, con su maestra y el director de la primaria y los padres de otro niño. Nos enteramos verbalmente que el incidente “supuestamente” lo provocó Armand dejando a su compañero Jon con moretones quien después fue descubierto por el conserje del colegio (Patrice Demoniere). La escuela siente que es un tema delicado, ya que al parecer, en esa pelea según lo que Jon le contó posteriormente a su madre, Sarah (Ellen Dorrit Petersen), fue que Armand lo había agredido sexualmente. 

La joven y nerviosa profesora de los chicos, Sunna (Thea Lambrechts Vaulen), intenta mediar en la situación, pero tras una conversación inicial sin resultados con los padres de los niños, se le unen el director Jarle (Øystein Røger) y su mano derecha Ajsa (Vera Veijovic Jovanovic), quien parece ser la consejera escolar y abogada de la primaria, aunque su utilidad actual se ve mermada por las repentinas hemorragias nasales que sufre en momentos inoportunos. El último eslabón en la ecuación es el marido de Sarah, Anders (Endre Hellestveit) por el cual a cuenta gotas nos enteramos de que Elizabeth es su cuñada y recientemente viuda, pues su marido, Thomas, falleció en un accidente de coche. La pelea tan inocente entre los niños escala a situaciones muy elevadas con las interpretaciones que los adultos creen tener de los hechos. Esas discusiones tienen una profunda resonancia en todos los involucrados ya que al parecer son las rencillas entre los adultos lo que se está peleando y no el suceso real entre los niños. 

Esta cinta es la ópera prima del guionista y director Halfdan Ullmann Tøndel, que, como nota al margen, tiene como abuelos a los directores Ingmar Bergman y Liv Ullmann. Es importante saber esto ya que esta cinta no es una meditación al estilo de Bergman sobre la futilidad de los esfuerzos de la vida, sino algo mucho más realista. Ullmann Tøndel abraza con estilo elegante y una fuerza visual vibrante la vida y el comportamiento del personaje de Elisabeth mientras es analizado a lo largo de la junta por todos los demás personajes.

Gracias a ellos gradualmente descubrimos que es una famosa actriz noruega cuyo esposo se suicidó recientemente, y su comportamiento errático en público es anterior al suicidio de él, por lo que una parte de la prensa y el público la culpan de su muerte. Las autoridades escolares sí mencionan esto, así como el hecho de que ha aparecido desnuda en algunas de sus películas. Sin embargo, su trastorno mental no le impide señalar que los padres del otro niño, sus cuñados, confiaron repetidamente en ella para cuidar a su sobrino, o preguntar de dónde a un niño de 6 años se le ocurre violar a alguien.

Obviamente es un tema muy fuerte y delicado y si le suman el escrutinio público al que ponen las acciones de Elisabeth, que por ello, Halfdan Ullmann Tøndel siente la necesidad de mostrarnos con danza y música, secuencias diseñadas para acentuar el carácter alucinatorio de la fuerza del ataque contra ella. Por ejemplo, uno que Elizabeth realiza sola en un pasillo y otro en el que se une al conserje. Y luego hay un episodio erótico y fantasmagórico en el que los profesores de la escuela la manosean y quizá la quieren devorar, como fans hambrientos de tocar a su estrella favorita o un público que quiere ver sangre en el Coliseo Romano.

Todo esto reflejando el torbellino psicológico que atraviesa Elisabeth. Y que funciona la perfección dada la extraordinaria calidad de la interpretación de Reinsve, dotando al personaje de una intensidad tan férrea, vagamente maniática, que todo es arte y estoy seguro el próximo año estará nominada a todos los premios por esta interpretación. 

“Armand: Una acusación peligrosa” es ciertamente lo que muchos decimos ser cine de autor diseñado para una estrella. La dirección rompe las reglas narrativas establecidas y aun cuando no es una película de un solo actor, ya que todos los que rodean a Reinsve son excelentes, ella es claramente la figura estelar que no puedes dejar de ver. 

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