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“Amores compartidos” es una comedia inteligente, divertidísima e increíblemente real sobre las relaciones abiertas que me hizo reír como nunca.

Si tienen una mente abierta y un sentido del humor ávido de reírse sin parar dos horas, “Amores compartidos” llega a la pantalla grande esta semana. En definitiva, “Amores compartidos” es una ingeniosa comedia ácida perfecta para nuestros tiempos. Con un guion inteligente, les confieso que no me había reído tanto en años.

La cinta arranca con una pareja de clase media, Ashley (Adriana Arjona) y Carey (Kyle Marvin), quienes se dirigen a pasar un fin de semana en los suburbios de Nueva York con su adinerado mejor amigo, Paul (Michael Angelo Covino), un promotor inmobiliario adinerado, su esposa, Julie (Dakota Johnson), y su travieso hijo preadolescente, Russ (Simon Webster). A mitad del camino, sin decir agua va, Ashley le pide el divorcio a Carey, quien, siendo tan buena persona, de la única manera que puede reaccionar es saltar de la camioneta y correr, nadar, escalar y tropezarse campo traviesa rumbo a la casa de sus amigos para evadir la noticia. 

Recuperándose sin Ashley en la impresionante casa de playa de Paul y Julie, descubre que el sólido matrimonio de Paul tiene algunas peculiaridades, como su apertura, lo que provoca una reacción de rebote en Carey que demuestra de forma descarada la conexión primaria entre el sexo y la violencia. En cuanto al matrimonio de Carey, su añoranza por Ashley y su nueva perspectiva lo llevan a proponerle un acuerdo similar, que ella acepta con cautela. Sin embargo, su entusiasta seguimiento resulta abrumador, pero Carey, un firme creyente en la conquista del amor, acepta con una serenidad que Ashley encuentra desconcertante. Y así, la cinta dividida en capítulos nos comienza a mostrar más y más personajes ahora que ambas parejas se denominan “abiertas”, resultando en momentos de risa loca una y otra vez. 

Cuando los mejores amigos y coguionistas Covino y Marvin escribieron su primer largometraje, “Lazos profundos”, hace seis años, terminaron creando una de las obras definitivas sobre la amistad moderna y la conexión de amor y odio que conlleva conocer a alguien desde la infancia. Pero ahora ambos han madurado, y con este último trabajo conjunto, han dado el salto a la relación aún más compleja conocida como “matrimonio”, donde ambos interpretan a hombres casados ​​que mantienen o contemplan relaciones abiertas para mantener sus vidas matrimoniales interesantes, sin considerar las consecuencias. El resultado es un ágil guion que está lleno de momentos cómicos involuntarios por las dinámicas poco comunes que este tipo de relaciones se prestan. 

La cinta presenta un cuarteto de actores principales cuyo ritmo cómico/es fabuloso, y además Johnson, una vez más, impregna al personaje de Julie de una vibra de amabilidad que es un tanto engañosa y se derrumba instantáneamente cuando Paul la decepciona continuamente con sus acciones y actitudes. Se nota ampliamente que son amigos en la vida real.

Una de las muchas cosas maravillosas del guion de esta dupla es que, si bien analiza las ventajas y desventajas del concepto moderno de matrimonios abiertos, no juzga la idea ni se pronuncia a favor o en contra. Simplemente presenta el resultado real de lo que puede suceder en una relación cuando los participantes creen estar listos para ser receptivos a compartir parejas sexuales con desconocidos, pero luego se enfrentan a la realidad de esa situación.

En definitiva “Amores Compartidos” es diversión sin límite durante dos horas. Su inteligente guion es brutal y honestamente entretenido a mares. Por favor no dejen de ir a verla al cine.

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