“La máquina: The Smashing Machine” es una audaz y cruda biopic sobre los desafíos enfrentados por uno de los pioneros de las Artes Marciales Mixtas, con actuaciones impecables por parte de Johnson y Blunt.
En la primera película de Benny Safdie como director en solitario (él y su hermano, Josh, se separaron después de dirigir “Uncut Gems”), Dwayne Johnson se quita el glamour hollywoodiense y ofrece una actuación inesperadamente magullada y desnuda como el luchador de artes marciales mixtas de la vida real, Mark Kerr. “La máquina: The Smashing Machine”, inspirada en un documental de 2002 del mismo título, explora el ascenso y la caída adicta a los opioides de esta figura pionera en el deporte entonces naciente.

La película inicia en 1999 con Kerr (Johnson) negociando su participación en “Pride 7”, un torneo internacional donde planea competir con un récord invicto. Sin embargo, una lesión anterior lo afecta física y mentalmente, empeorando con la llegada de su novia, Dawn Staples (Emily Blunt). Ella, necesitada y manipuladora, lo distrae con dramas egoístas, resultando en su primera derrota y una creciente inseguridad que lo sumerge en una espiral descendente.

La mayor parte de la película se centra en el esfuerzo de Kerr por superar su derrota, ofreciendo un retrato sincero del hombre que ninguna grandilocuencia cinematográfica podría igualar. Ver a Kerr enfrentar un problema de abuso de sustancias, derrumbarse repetidamente y encontrar el valor para seguir adelante adquiere mayor importancia.

Las escenas posteriores a su sobriedad destacan la continua disputa entre Kerr y Staples, que son las más impactantes de la película. Al observar cómo ella lo presiona repetidamente y su resistencia a confrontarla, se crea una palpable sensación de temor. Safdie sitúa a los espectadores como testigos del abuso emocional, intensificando nuestra frustración por no poder intervenir y, en consecuencia, nuestra compasión por Kerr. Todo esto captado “como si fuera hubiera sido filmado con una cámara VHS y darle al estilo visual de la cinta como sacado de un documental verdadero” expresó Safdie durante su visita a la Ciudad de México junto con Johnson para promocionar el estreno de la cinta.

La película se beneficia enormemente de la presencia de auténticos luchadores de MMA, como Ryan Bader, quien interpreta a Mark Coleman, amigo cercano y confidente de Kerr. A pesar de no tener experiencia previa en actuación, Bader comparte pantalla con Johnson y Blunt con sorprendente confianza y una interpretación sincera. Blunt sigue impresionando, ofreciendo una actuación digna de un Premio de la Academia al abordar el temperamento de Staples con gran eficacia, logrando robarse la película.
Aunque las peleas en jaula de Kerr en “La Máquina: The smashing machine” son el principal atractivo, son sus luchas internas las que hacen que la película sea valiosa y única. En muchos aspectos, los conflictos en su mente y alma, más dañinos que las lesiones físicas, fueron los que finalmente le afectaron. Es un gran mérito de Kerr haber tenido la tenacidad para superarlos.

