Basada en una historia real, “Un buen ladrón”, es una comedia criminal muy emotiva sobre un increíble caso donde Channing Tatum y Kirsten Dunst hacen la pareja perfecta.
“Un buen ladrón” narra la fascinante historia real de Jeffrey Manchester, conocido como “Roofman” (Hombre de las azoteas), quien fue aprehendido tras una extensa serie de robos en McDonald’s, siempre entrando por el techo. Sorprendentemente, todos los testigos que lo vieron en acción lo describieron como un ladrón excepcionalmente amable. Lo cual es una excelente trama para una película.

El director Derek Cianfrance, conocido por su excelente pero igualmente deprimente película “Blue Valentine”, no es precisamente famoso por hacer películas ligeras. Sin embargo, esta cinta podría cambiar esa percepción. Comparada con su filmografía anterior, “Un buen ladrón” es un cambio refrescante. La agobiante sensación de desolación y la atmósfera opresiva que caracterizan sus otras películas han sido reemplazadas por un aire de positividad, a pesar de la triste historia que se desarrolla en pantalla.

La película empieza con Jeffrey (Channing Tatum) narrando cómo, después de salir del ejército regresando de Afganistán a finales de los 90, se encuentra incapaz de proveer para su esposa e hijos. Desesperado, toma decisiones equivocadas que lo llevan a robar cadenas de comida rápida como McDonald’s y Burger King, entrando por sus azoteas pero sin nunca lastimar a los empleados e incluso ser muy buena persona al retenerlos mientras roba. Ese dinero robado le alcanzó para poder mantener perfecta a su familia y ser considerado como un buen papá. Después de un par de años, finalmente cayó en manos de la justicia y fue sentenciado a una larga condena en prisión de 45 años. Pero eso solo es el principio de la cinta.

Jeff no se está contento de vivir encerrado tras recibir una condena de 45 años y estar lejos de su familia. Así que escapa astutamente, y ahí empieza lo bueno. Su mejor amigo del ejército, Steve (LaKeith Stanfield), es un experto en crear documentos y nuevas identidades y lo va a ayudar a desaparecer, el único contratiempo es que está en una misión en el extranjero y regresará hasta Navidad. Por lo que Jeff decide esconderse viviendo en una tienda de Toys R Us por los siguientes 6 meses. Así que durante el día vive escondido pero en las noches es como un niño en dulcería haciendo todo tipo de travesuras. En una de las escenas más divertidas, el gerente de la tienda, Mitch (Peter Dinklage) lo descubre enjabonado y desnudo una noche mientras se baña en el baño de hombres. Después de librar adelante esa situación Jeff se cuida más de ser descubierto.

El giro inesperado llega cuando Jeff se da cuenta de que está solo, sin su propia familia. En medio de esta soledad, se enamora perdidamente de Leigh Wainscott (Kirsten Dunst), una empleada de la tienda que es una madre excepcional para sus dos adolescentes. Sin que ella sepa, Jeff la espía secretamente con monitores de bebé en sus días en la tienda. Su admiración por ella lo lleva a seguirla a la iglesia, donde ella está recolectando juguetes para la comunidad. Ahí, se hace pasar por otra persona y termina saliendo con ella. Aunque sabemos que su doble vida tarde o temprano saldrá a la luz, la genuina afición de Jeff por Leigh nos hace desear que ese momento nunca llegue. Por supuesto, no revelaré cómo termina esta historia de amor.

Con una historia real tan increíble, es difícil imaginar cómo hacer una comedia romántica. Pero sucedió gracias al ingenioso y original guion de Cianfrance y Kirt Gunn, que sin duda debería estar nominado a todo tipo de premios. Cianfrance habló extensamente con Manchester en prisión mientras realizaba la película para poder exponernos lo que Jeff aprendió de toda su historia de vida y qué lo motivó a tomar tan malas decisiones. Pero más que nada, el casting de Tatum y Dunst es ideal, su química en pantalla es innegable y le da tanta credibilidad que no puedes evitar involucrarte al máximo con la relación de sus personajes.
En pocas palabras, “Un buen ladrón” se transforma en una conmovedora película con matices de comedia romántica, protagonizada por actores excepcionales. Sin embargo, como bien lo dice un diálogo del prólogo, es ante todo una historia de la vida real, tejida con decisiones terribles.
