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“El sobreviviente” es una adaptación excepcional de la novela de Stephen King, que captura con maestría la esencia del libro en un escenario distópico futurista con toques sutiles de comedia y sátira. La película consolida a Glen Powell como una explosiva estrella emergente en el género de acción. 

La novela de 1982 “The Running Man” de Stephen King recibe su segunda adaptación cinematográfica con el nombre de “El sobreviviente” de la mano del director británico Edgar Wright, que le imprime un estilo vertiginoso de acción de principio a fin, obviamente, basando toda la cinta en el carisma y talento de Glenn Powell. 

Hasta ahora, Powell había interpretado a personajes alegres y sonrientes. Sin embargo, en esta ocasión, da vida a Ben Richards, un hombre furioso cuya honestidad y mal carácter le han costado la oportunidad de conseguir buenos trabajos. En este estado policial distópico, acaba de perder otra oportunidad laboral. Para evitar golpear a su ex jefe, lleva a su hija enferma a la entrevista para pedirle su trabajo de vuelta, pero obviamente no lo logra ya que es tomado como subversivo haber hablado sobre un sindicato laboral.

Su hija, Cathy, necesita medicinas, pero los ingresos de su esposa, Sheila (Jayme Lawson), quien trabaja como hostess en un club nocturno, no alcanzan para cubrirlas. En este futuro distópico, la forma más rápida de ganar dinero es participar en los programas de concursos de la única cadena de televisión que queda. Desesperado, Richards decide presentarse a audiciones para uno de los muchos programas de telerrealidad explotadores y a menudo peligrosos de FreeVee.

La ira y la buena forma física de Richards le permiten participar en un solo programa, el único que su esposa le pidió y que él prometió hacer: “El sobreviviente”. En este programa de televisión, tres corredores reciben dinero en efectivo y una ventaja de 12 horas. Solo pueden ser perseguidos durante ciertos periodos y deben enviar un video de sí mismos 24 horas antes. Cada día que sobreviven, su premio en efectivo aumenta. Si logran sobrevivir 30 días, ganan suficiente dinero para vivir cómodamente el resto de sus vidas. 

Aunque los “cazadores” los persiguen, el público también puede ganar recompensas por reportar avistamientos o muertes de corredores. Como muchos realities de hoy en día, esta temporada tiene una fórmula con personalidades específicas: el iracundo Richards, el despistado Martin Herlihy (Tim Jansky) y la hedonista Jenni Laughlin (Katy O’Brien).

El antagonista lleno de maldad latente es el productor del programa, Dan Killian (Josh Brolin). El presentador, Bobby T (Colman Domingo), es solo un charlatán superficial, un oportunista en lugar de la fuerza despiadada, controladora y amoral que se esconde detrás del programa. Según Bobby T, ningún concursante ha sobrevivido 30 días hasta ahora; uno llegó a 29. Killian esparce mucha desinformación, usando inteligencia artificial para crear imágenes que pintan a Richards como un malvado resentido con la sociedad que, si tiene una buena posición económica, no la merece. Sin embargo, durante su huida, Richards cuenta con la ayuda de viejos y nuevos amigos. 

Inspirándose más en las transmisiones en vivo y la cultura de las redes sociales que en el formato clásico de concurso televisivo, el estilo dinámico de la directora de Baby Driver resulta perfecto para esta frenética carrera por la supervivencia.  Powell, con su carisma, esquiva las muertes imaginativas y sangrientas, personificando la combinación ideal de estrella de cine y hombre común que hace que el concepto funcione. La fotografía de Chung-hoon Chung establece las bases visuales de esta sociedad distópica.

En conclusión, “El sobreviviente” es muy entretenida, con momentos cómicos abundantes y una sátira mordaz de los reality shows que sirve como crítica social. Es poderosa e inesperadamente conmovedora, impulsada por el deseo de un padre de proteger a su familia a toda costa. La película ofrece observaciones inteligentes y perspicaces sobre la vida en Estados Unidos en este momento. Es un verdadero blockbuster atípico que no teme criticar y burlarse de la estructura de poder y el desequilibrio socioeconómico de la cultura de Norteamérica. El innegable carisma de Glen Powell en pantalla lo posiciona como el próximo héroe de acción de Hollywood. 

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