fbpx

Cinéxtasis

Lo más excitante del cine

CríticasNotas

Con una atmósfera de suspenso escalofriante, “Terror en Shelby Oaks” se eleva por encima de otras películas de terror psicológico, ofreciendo una experiencia cautivadora llena de sobresaltos y giros inesperados. 

Chris Stuckmann, conocido crítico de cine de YouTube, da el salto a la dirección con su ópera prima, “Terror en Shelby Oaks”. Este singular thriller de terror sobrenatural marca un impresionante debut para Stuckmann, quien asumió los roles de director, guionista y productor. A pesar de enfrentar limitaciones presupuestarias, Stuckmann logró completar la película gracias a una exitosa campaña de Kickstarter y a la adquisición de los derechos de distribución por parte de la productora NEON. “Terror en Shelby Oaks” toma elementos clásicos del género y los reinventa, ofreciendo una experiencia cinematográfica llena de sustos y momentos de shock que dejarán a los espectadores al borde de sus asientos. 

La película empieza con un extenso prólogo que parece la filmación de un documental, creando una atmósfera mezcla de crimen real y misterio. El misterio es la desaparición de Riley Brennen (Sarah Durn), la host del programa de YouTube de investigación paranormal “Paranormal Paranoids”. En 2008, Riley y sus tres compañeros, Laura (Caisey Cole), David (Eric Francis Melaragni) y Peter (Anthony Baldasare), desaparecieron sin dejar rastro mientras investigaban el antiguo pueblo fantasma de Shelby Oaks.

Muchos descartaron las desapariciones como un engaño, una estrategia para crear expectación por el próximo episodio. Sin embargo, el descubrimiento de los cuerpos brutalmente asesinados de los tres compañeros de Riley Brennen convirtió su destino en un tema de debate nacional. Las últimas imágenes de ella con vida la mostraban saliendo de una habitación y enfrentándose a algo fuera del alcance de la cámara.

Doce años después, la hermana de Riley, Mia (Camille Sullivan), sigue sin rendirse en su búsqueda. Durante una entrevista para un próximo documental de crímenes reales, Mia recibe la visita de un hombre misterioso que divaga incoherencias antes de dispararse en la cabeza. Ese hombre era, Wilson Miles (Charlie Talbert), el secuestrador de Riley. Y así termina nuestro prólogo para adentrarnos verdaderamente de lleno a la trama de Mia. 

Tras el violento altercado en la puerta de su casa, la narrativa cambia de perspectiva y dejamos atrás el estilo del documental, revelando los eventos desde otro punto de vista. Mia descubre que Miles lleva consigo una vieja cinta de videocámara etiquetada como “Shelby Oaks”. Antes de que llegue la policía, logra esconder la cinta. Al revisarla, Mia encuentra información nueva que aviva su ya obsesiva investigación. 

Convencida de que su hermana sigue viva, decide tomar la búsqueda en sus propias manos sin la ayuda de su marido Robert (Brendan Sexton III) ya que este la toma como loca después de que le confiesa que de niña, Riley siempre pareció tener una conexión con lo siniestro y lo paranormal, viendo demonios en sus sueños aparentemente precognitivos, y, Mia, le cree ya que ella misma vio a uno de esos seres demoniacos parado afuera de su ventana una noche que cuidaba el sueño de su hermana. Obviamente ya no contaré más de los detalles para no spoilear la cinta, que vale la pena ver por  uno mismo en la pantalla grande. 

La ópera prima de Stuckmann se erige como una de las películas de terror más visualmente cautivadoras y atmosféricas de los últimos años. Captura con maestría la inquietante pero familiar atmósfera del otoño e invierno estadounidense, presentando extensos y desolados bosques, decadencia urbana, ruinas industriales, estructuras abandonadas y una niebla omnipresente. La película resuena con la conciencia colectiva y las sensibilidades estéticas contemporáneas, abarcando el terror de metraje encontrado y analógico, el gótico de la arquitectura de pueblos antiguos, demonios, sectas, misterios y la reconfortante pero escalofriante sensación de observar un mundo pasado a través de tecnología obsoleta. Invita a los espectadores a explorar las ruinas de un mundo familiar pero descuidado y en ruinas.

Los dos primeros actos de la película, el falso documental y la incursión nocturna de Mia a Shelby Oaks en busca de su hermana, son algunas de las secuencias más visualmente impresionantes del género de terror. Con su ambiente melancólico, nostálgico y espeluznante, la película crea una atmósfera desolada y auténtica, gracias a su estilo de rodaje analógico. La estética de la cinta gracias a la dirección de fotografía de Andrew Scott Baird destaca tanto visual como conceptualmente, dejando una huella que pone la piel chinita imborrable en el espectador.

En resumen, “Terror en Shelby Oaks” es un thriller psicológico y atmosférico por excelencia. Aunque incluye un par de sustos bien medidos, Stuckmann se enfoca principalmente en crear y mantener una sensación constante de inquietud. El resultado es una cinta de suspenso y terror sobrenatural de primera, llena de una tensión sostenida que te mantiene al filo de tu asiento de principio a fin.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *