“Eternidad” es una hermosa joya, sin duda una de las mejores comedias románticas del año.
Escrita y dirigida por David Freyne, “Eternidad”, es una dulce y divertida película con actuaciones realmente encantadoras y un poderoso mensaje sobre el amor y la aceptación de las decisiones que tomamos en la vida.

Cuando la historia arranca conocemos a Larry (Barry Primus) y Joan (Betty Buckley) que han estado casados durante 65 años y mientras conducen hacia una fiesta de revelación de género de su bisnieto, se la viven discutiendo como todos los matrimonios con tantos años juntos. En plena fiesta, Larry se atraganta con un pretzel y muere, despertando más joven (Miles Teller) en un tren que se detiene en una estación concurrida donde todos parecen ir a algún lado, excepto Larry. Tarda un tiempo en darse cuenta de que está muerto y que tiene una semana en la central infinita para elegir dónde pasar su eternidad.

Su Consejera del Más allá, Anna (Da’Vine Joy Randolph), le explica las normas de la central infinita, donde su habitación es muy cómoda, con una vista fabulosa, su ropa favorita en el armario y que todos adoptan la edad en la que fueron más felices. La televisión ofrece una programación un tanto peculiar, promocionando todas las diversas eternidades que uno puede elegir en los próximos 7 días.

Sin embargo, como le dice el bartender de la central, Luke (Callum Turner), a Larry, “elegir una eternidad es algo que se hace solo una vez y no hay vuelta atrás”. Larry no sabe que eternidad escoger para cuando Joann lo alcance, aunque en vida nunca se pudieron poner de acuerdo en donde vacacionar: Joan ama las montañas, mientras que Larry prefiere el mar. Justo cuando Larry decide ir a la eternidad junto a la playa y preparar todo para Joan, se cruza con ella al bajar de uno de los trenes de los recién llegados.

Cuando la Joan más joven (Elizabeth Olsen) llega a la central infinita, aceptando su muerte mucho más rápido que Larry, surge una complicación con Luke, su primer marido, fallecido en la Guerra de Corea. Luke lleva 67 años esperando a Joan en la central. Tras unas consultas apresuradas con los poderes superiores su Consejero del Más allá, Ryan (John Early), le concede una dispensa especial. Joan tiene una semana para decidir con quién pasar su eternidad, entre Larry y Luke. Así que ambos empezarán una lucha de conquista amorosa para ser el elegido.

El guion de Freyne ofrece un giro novedoso. En su vívido mundo de fantasía, la protagonista se enfrenta a una elección que va más allá de elegir entre dos hombres; se trata de dos esposos, uno con quien compartió décadas de matrimonio, y el otro que representa un camino no explorado, dejando tras de sí preguntas tentadoras sobre lo que pudo haber sido. En cuanto a las interpretaciones, el trío de actores exprime al máximo la comedia interpretando “almas viejas” en cuerpos jóvenes. Olsen, en particular, es divertidísima: capaz de asumir la energía de una colegiala riéndose tontamente frente a su enamorado, a la vez que encarna los gestos y peculiaridades de una anciana. Al dar vida a amantes con años que rebasan su apariencia, Teller, Olsen y Turner inyectan nueva energía al triángulo amoroso, transmitiendo con maestría el arrepentimiento, la nostalgia y la alegría que acompañan a la vejez.
Siendo una cinta de grandes ideas, “Eternidad” evoca la época de los grandes conceptos de “El Show de Truman” o “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, pero ahora desde el punto de vista de un triángulo amoroso clásico de la vieja escuela. En parte debido a la brillantez con la que Olsen y Teller interpretan físicamente a personas mayores en cuerpos más jóvenes, es fácil tenés la sensación de estar viendo esos grandes romances del Hollywood de antes. Una verdadera joya a la que hay que ir con una caja de kleenex bien preparados.
