fbpx

Cinéxtasis

Lo más excitante del cine

CríticasNotas

La empatía que la conmovedora cinta “Famila en renta” nos presenta es justo lo que necesitamos todos en nuestra vida diaria para ser felices y sentirnos que somos parte de una comunidad. 

“Familia en renta” es de esas películas que te agarran de sorpresa y son una belleza llena de sutileza emotiva que provoca una catarsis en los espectadores que tienen la suerte de verla con el corazón y mente abierta. En la cual Brendan Fraser tiene un escaparate ideal para su carisma, respaldado por un elenco magnífico.

Fraser da vida a Phillip Vanderploeg, un actor estadounidense que se esfuerza por triunfar en la industria del entretenimiento de Tokio.  Es un auténtico forastero en una tierra desconocida, aunque al menos se las arregla para comunicarse en japonés.  Phillip está deprimido por la falta de oportunidades, y uno de los momentos más destacados de su carrera fue interpretar a un superhéroe volador que promociona pasta de dientes.  A menudo, Phillip busca consuelo en la soledad, ahogando sus penas en los bares locales.

Por un golpe de suerte o intervención divina, Phillip se encuentra con un trabajo peculiar cuando la empresa “Familia en renta” lo contacta. Shinji (Takehiro Hira), el jefe de la agencia, le explica con halagos que necesitan “un hombre blanco triste” para un funeral. Esta agencia se especializa en proporcionar actores para interpretar papeles en situaciones de la vida real, incluyendo matrimonios, divorcios y, por supuesto, funerales.

El primer trabajo de Phillip lo lleva a un funeral donde llega tarde y se encuentra con una sala llena de dolientes. Sin embargo, este no es un funeral cualquiera, ya que el “cadáver” simplemente se hace el muerto para luego resucitar milagrosamente y recibir los elogios y la adoración de los asistentes.

Más tarde, Shinji le explica a Phillip: “Vendemos emociones”.  Pronto queda claro que Phillip trabaja como actor, y el juego de roles empieza a afectar su vida real. Phillip no es el único que está fingiendo. Cuando lo contratan para hacer el papel de “Brian Callahan”, el novio de Yoshie, descubre que Yoshie necesita casarse para poder dejar a su familia y reunirse con su amante, una mujer. Ya están casadas en secreto, y verlas juntas hace feliz a Phillip, dándole satisfacción más allá del simple sueldo.

El laberinto moral se complica considerablemente cuando asume el papel de padre (llamado Kevin) de Mia, la joven hija de Hitomi (Shino Shinozaki), una madre soltera. Hitomi quiere enrolar en una exclusiva escuela a Mia, para la cual es necesario un esposo como figura paterna obligatoriamente. Cuando asisten a la entrevista con los directores de la escuela, ella le advierte a “Kevin” que se calle y escuche, pero él está fascinado con la joven Mia y no puede resistirse a añadir su propio panegírico de elogio a sus atributos. Funciona y Mia es aceptada, pero Phillip descubre que ha desarrollado un auténtico vínculo de afecto y responsabilidad con la niña.

Cuando Hitomi, sintiendo que se está acercando demasiado a Mia, insiste en que rompa el contacto y le diga que regresa a Estados Unidos, desencadena un momento de angustia total. “¿Por qué los adultos siempre mienten?”, pregunta Mia, interpretada de manera fabulosa por Shannon Gorman. “Porque es mucho más fácil que decir la verdad”, confiesa Phillip.  En un papel muy especial, la estrella local Akira Emoto nos embarca en un viaje con Phillip, ofreciéndonos una valiosa perspectiva de la cultura japonesa. 

La directora Hikari teje un relato que se sostiene por la acumulación de pequeños gestos que, en conjunto, impactan fuertemente emocionalmente. Fraser encuentra aquí un papel que consolida su etapa actual de estabilidad creativa.  Da vida a Phillip Vandarploeug, no como un héroe ni un mártir, sino como un hombre que hace lo mejor que puede en un sistema extraño pero funcional. La cinematografía de Takuro Ishizaka es discreta, pero luminosa y con un toque de magia extranjera ligera que permite que la trama se desarrolle de forma casi orgánica, convirtiéndola en una experiencia visualmente placentera que te hará llorar en varias ocasiones. 

En fin, “Familia en renta” es una cinta con un ritmo firme y reflexivo, más centrada en los personajes que en el drama en sí, llena de sorpresas y caminos impredecibles. La cinta es el ejemplo más claro de cómo el preocuparse por los demás es la mejor manera de sanarse a uno mismo. No dejen de verla y llevar con ustedes unos cuantos Kleenex’s. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *