“Si pudiera, te patearía” es un drama fuera de serie, auténticamente abrasivo; una obra maestra maravillosamente claustrofóbica, entretenida, provocativa y estilísticamente audaz sobre la maternidad.
“Si pudiera, te patearía”, el segundo largometraje de la guionista y directora estadounidense Mary Bronstein, es una obra maestra maravillosamente claustrofóbica, entretenida, provocativa y estilísticamente audaz. La película entera sirve como plataforma perfecta para el valiente y magistral trabajo de su protagonista: Rose Byrne.

La trama sigue a Byrne quien da vida a Linda, una psicoterapeuta de Montauk, una ciudad al este de Nueva York, cuyo mundo se está desmoronando, tanto literal como metafóricamente. Siente un agobio extremo por tener que lidiar sola con su hija pequeña (Delaney Quinn), quien sufre de un trastorno alimentario que la obliga a usar una sonda de alimentación por el abdomen. Su marido, Charles (Christian Slater), capitán de barco, siempre está navegando y solo se comunica con ella por teléfono, y cada llamada parece empeorar su estado ya que siempre está impregnado de un enojo constante.

La historia toma vuelo cuando el techo en una de las habitaciones de su departamento se derrumba y Linda y su hija se ven obligadas a mudarse de emergencia a un motel de mala muerte. En ese entorno la claustrofobia empeora y Linda comienza a deteriorarse aún más; comienza a beber y fumar mucho, devorando comida chatarra y se hace amiga del conserje del motel, James (el rapero y pareja de Rihanna, A$AP Rocky), con quien navega por la Dark Web con el objetivo de conseguir drogas.

A la par, en su vida separada de su hija, Linda mantiene una relación hilarantemente antagónica con su propio terapeuta (Conan O’Brien), quien trabaja en el mismo conjunto de consultorios y se muestra visiblemente exasperado e incluso abiertamente hostil hacia ella. En un guiño al público, la misma Bronstein aparece como otra de las personas que antagonizan la vida de Linda, la Dra. Spring, quien cuida la salud de su hija y que una y otra vez le dice que ella es la única responsable de que su hija mejore y no esté pasando. Incluso en una junta del grupo de apoyo de madres del hospital, las invita a reflexionar sobre la realidad de que las circunstancias de sus hijos no son su culpa, pero, obviamente, a Linda estando al borde de un brote psicótico piensa que es una burla y un comentario falso.

Entendemos lo frustrante que es para Linda ser tratada con condescendencia y juzgada por sus colegas médicos. Una subtrama importante se desarrolla a través de Caroline (Danielle Macdonald), una de las pacientes de Linda. Caroline, una madre primeriza, lucha contra una crisis de salud mental que refleja la de Linda. Sus acciones, desafortunadamente, contribuyen a la caída de Linda al precipicio.

En “Si pudiera, te patearía”, Bronstein ofrece un drama auténticamente abrasivo, impulsado por la mejor interpretación de Byrne hasta el momento. Byrne entrega una actuación trepidante y extraordinariamente volátil. Su personaje oscila entre el humor mordaz y el pánico crudo, enfrentando crisis médicas, problemas en el hogar y un marido constantemente ausente y malhumorado.
No se pierdan esta película en el cine, donde la metáfora cruda y casi brutal de una grieta creciente en el techo se convierte en una representación poderosa de las expectativas que se ponen sobre la maternidad, la identidad y el ver cómo se fractura bajo presión. Así que, más allá de ser una mera comedia surrealista anticonceptiva, esta cinta es una perfecta manifestación de las injusticias sistémicas que muchas madres enfrentan.

