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“¡La novia!” es una atrevida y revolucionaria reinterpretación de “La novia de Frankenstein”, que se siente muy actual. Con un estilo retro punk y cine noir, la película transmite un poderoso mensaje de no dejarse silenciar por no encajar en lo convencional, impulsado por la increíble actuación de Jessie Buckley. 

“¡La novia!”, es la segunda cinta como directora de Maggie Gyllenhaal, y nuevamente vuelve a tocar a la audiencia por sorpresa al mostrarnos una explosiva y caótica reinterpretación de la película de James Whale de 1935 “La novia de Frankenstein, adaptada a su vez de la novela “Frankenstein” de Mary Shelley, ambientada en los turbulentos años 30s en Chicago donde la mafia gobernaba la ciudad. Gyllenhaal logra combinar la novela gótica con tintes de cine noir donde los personajes son ambiguos moralmente, a la par de explorar la corrupción, el crimen organizado y el desencanto social de la época. 

La cinta arranca con Mary Shelley existiendo en el más allá y expresando su enojo de no poder escribir “La novia de Frankenstein” y que debe encontrar una mente femenina que le permita poseerla para contar la historia que ella hubiera escrito. La elegida es Ida (Jessie Buckley), una novia de malhechores en Chicago que habla sin filtros ni complejos. Durante una cena en un restaurante en 1935, empieza a actuar extrañamente cuando Shelley entra en su mente. Todos comentan que parece poseída al hacer enojar al jefe de jefes de la mafia, por lo que es sometida a violencia en manos de sus hombres y muere al caer de una escalera, con los huesos crujiendo y el cuello torcido.

De ahí nos vamos a otra parte de la ciudad, donde conocemos a Frank (Christian Bale), una criatura armada por su padre y creador, el Dr. Frankenstein. Frank, que ha vivido muchos años, anhela profundamente una compañera. Con su frente cuadrada, mirada amable pero tímida, y presencia suave, Frank se acerca a la Dra. Euphronious (Annette Bening), una experta en reanimaciones, y le ruega que le haga una compañera para toda la vida. Después de un buen debate sobre las implicaciones morales, deciden llevar a cabo su plan. A media noche, desentierran aleatoriamente la tumba de Ida, y antes de que nos demos cuenta, la ahora nombrad La Novia es resucitada de entre los muertos con todo y el espíritu de Shelley dentro de ella. 

Al igual que Ida, La Novia es una mujer de muchas palabras y nunca se queda callada. Sus monólogos incesantes, donde escupe rabia, reflexiones literarias y una sustancia viscosa y negra como la violencia que han vivido ella, Shelly y muchas otras mujeres, pueden ser abrumadores. Su lenguaje poético y cacofónico abre conversaciones que no son fáciles de entender y, sinceramente, son casi imposibles de seguir.

Aun así, es divertido ver a una Buckley desquiciada perderse en esos diálogos, poniendo a prueba su dominio de desdoblarse en varios personajes solo con actitudes y acentos. La Novia no tiene una amnesia temporal y le cree a Frank cuando le dice que se comprometieron antes de que ella sufriera un accidente.  Y así inicia una aventura salvaje de principio a fin, con toques de “Bonnie y Clyde” y “Asesinos por naturaleza”, provocando una oleada de crímenes por varias ciudades que inicia una especie de culto de mujeres vestidas como La Novia luchando contra el Sistema. Existen otros personajes en la historia de amor de los protagonistas: la estrella de cine Ronnie Reed (Jake Gyllenhaal), que bien podría ser Fred Astaire. Y dos detectives, Jake Wiles (Peter Sarsgaard) y Myrna Mallow (Penélope Cruz), que intentan esclarecer los crímenes cometidos por la pareja de “monstruos”.

Con un Diseño de Producción meticuloso de Karen Murphy y una coreografía ecléctica de Michelle Dorrance, la dirección de Jake Gyllenhaal” crea un ambiente constantemente nervioso, estridente y a menudo descaradamente sexy. Es un mundo donde todo es exaltado y maximalista: desde el característico vestido naranja quemado de La Novia, con mangas abullonadas y dobladillo cortado al bies (gracias al Diseño de vestuario de Sandy Powell), hasta su cabello cardado y rizado; todo con una estética visual que frecuentemente recuerda al cine noir, lo cual inspira a aplaudir la imaginación desbordante.

Buckley, que vuelve a estar en todos lados después de su magnífica actuación en “Hamnet”, por la que se espera que gane un Óscar a la Mejor Actriz, es fascinante; simplemente no puedes apartar la mirada. Luce su cabello blanco y encrespado con estilo mientras sorprende a todos a su alrededor con sus arrebatos desenfrenados.

A fin de cuentas, “¡La novia!” se siente que cumple su cometido de crear controversia. Siento que es una cinta que amarás u odiarás. Pero su propuesta es fabulosamente ambiciosa al poner en la pantalla grande a mujeres violentadas alzando la voz y luchando por deconstruir el patriarcado, aunque bien puede aplicarse a cualquier persona que no entre en los moldes que la sociedad impone, lo cual la hace sentir muy actual. 

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