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“Supergirl” llega a las salas de cine de la mano del director australiano Graig Gillespie como una aventura vibrante y profundamente emotiva. Visualmente es fantástica, pero el gran trabajo de Gillespie es que fue capaz de equilibrar el espectáculo visual galáctico con una genuina trama llena de carga emocional, aun cuando su verdadera fuerza se encuentra en el casting: la interpretación magnética de Milly Alcock como Kara Zor-El es abrumadora. Todo esto junto con la ternura de Krypto, confirma que será la cinta veraniega perfecta. Con un guion de Ana Nogueira, la película adapta muy libremente la miniserie de la novela gráfica de Tom King: “Supergirl: Mujer del mañana”.

La historia se enfoca en el estado emocional de Kara, quien se siente literalmente “perdida” con su vida y su motivación para levantarse cada mañana. Su enojo y frustración se manifiestan de varias maneras. Kara prefiere abandonar la Tierra, donde el sol amarillo le otorga a ella y a su primo, Kal-El aka Superman (David Corenwet), sus superpoderes, para buscar planetas con sol rojo que le quiten la fuerza y enfiestarse. Este autoexilio le permite evadirse cada noche en el fondo de una botella y en bruscas peleas de bar, buscando sentir cualquier sentimiento, por mínimo que sea.

Todo cambia mientras está festejando su cumpleaños número 23, pasada de copas en un bar de cuarta en un lejano planeta de sol rojo con Krypto a su lado, cuando aparece la niña Ruthye Marye Knoll (Eve Ridley). Ella tiene casi la misma edad que Kara cuando Krypton fue destruido, y acaba de presenciar la masacre de toda su familia, dedicada a la fabricación de armas, a manos de un bandido Brogand llamado Krem (Matthias Schoenaerts), que dista mucho de ser un maleante común. Es un sádico y con la fuerza de mil hombres, que entre muchas cosas roba niñas para que pueda perdurar su raza.

Aunque sin poderes, Kara se siente obligada a intervenir cuando un fornido malhechor se apodera de la elegante espada de Ruthye, después de que la afligida joven preguntara dónde podría encontrar a Krem y su banda para matarlo. Pero Kara está decidida a deshacerse de Ruthye y su persistente búsqueda de venganza cuanto antes. Una intención que se esfuma en cuanto aparecen Krem y sus secuaces.

Como resultado de los acontecimientos posteriores a esa pelea, Krypto recibe un flechazo envenenado por parte de Krem, lo que inicia a una carrera multi planetaria para rastrear al bandido y el antídoto que lleva colgando con él antes de que Krypto muera. Kara, a regañadientes, permite que Ruthye la acompañe, aunque la joven está decidida a conseguir su primera víctima, a pesar del inusualmente sabio consejo de Kara de no cargar con esa culpa. Personalmente, Kara está muy decepcionada de encontrarse con alguien tan herida como ella cuando solo quiere evadir sus problemas y divertirse. Mientras tanto, Clark deja mensajes de vídeo preocupado, preguntándose cuándo volverá Kara a casa y sentará cabeza.

Tras su papel revelación como la joven Rhaenyra Targaryen en “La Casa del Dragón”, Alcock lleva a Supergirl con una implacable energía que parece natural. No interpreta a Kara como invencible o intocable, sino como alguien que carga con más peso del que debería. Su habilidad para mostrar emociones tan bien plasmadas con solo una mirada demuestra lo increíble que es como actriz. Además su carisma es latente, tal y como lo vivimos los asistentes a la CCXP de este año donde ella y Gillespie nos presentaron un avance de la cinta.

Su interpretación del trágico pasado de Kara es lo que hace que las secuencias de acción y auto perdón impacten más de lo que lo harían de otro modo. También posee una agudeza, un ingenio que evita que la película se hunda bajo el peso de sus temas más oscuros… ella nació para ser Supergirl. Hace que la frustrante relación entre Kara y Ruthye, que chocaba en las primeras escenas, se vaya diluyendo hacia la protección de la niña y que amemos el humor irónico que hace a esta versión de Kara tan característica.

Con tantas películas futuristas de estilo retro que se inspiran en “Blade Runner” o “Mad Max”, “Supergirl” luce un diseño de escenografía ricamente detallado en estilo wéstern espacial a cargo de Lee Sandales y una estética sombría creada por el diseñador de producción Neil Lamont, junto con un diseño de criaturas galácticas sobresaliente, elegantemente vestidas por los diseñadores de vestuario Anna B. Sheppard y Michael Mooney, con secuencias de exteriores intercaladas filmadas con una visión épica por el director de fotografía de “Civil War”, Rob Hardy.
A fin de cuentas, “Supergirl” es una película perfecta para el verano: divertida y visualmente atractiva, y que, con la actuación especial de Jason Mamoa como el caza recompensas “Lobo”, ayudan a que Alcock entre al firmamento de superhéroes por la puerta grande vistiendo una playera grunge de Blondie combinada con gafas de sol y una gabardina con dobladillo deshilachado, aunque sabemos que al final terminará portando los icónicos colores rojo, amarillo y azul.
